Ejemplar n.º 3 · Séneca
«Nadie te devolverá los años; nadie te devolverá otra vez a ti mismo.»
Nemo restituet annos, nemo iterum te tibi reddet. (latín)
La frase llega en mitad de un reproche. Séneca se asombra de lo fácil que es pedir el tiempo de otro y de la facilidad con que se concede, como si no valiera nada; el dinero, en cambio, todo el mundo lo cuenta con cuidado. Lo que me detiene es la segunda mitad. Con los años no solo se van los días: se va también la persona que éramos al vivirlos, con sus certezas y su descaro. A esa no hay forma de pedirle que vuelva.
Como mucho, se la recuerda con indulgencia.