Ejemplar n.º 1 · Séneca
«Todo, Lucilio, es ajeno; solo el tiempo es nuestro.»
Omnia, Lucili, aliena sunt, tempus tantum nostrum est. (latín)
Quien lo escribe era uno de los hombres más ricos de Roma: villas, viñedos y una fortuna de la que hablaba toda la ciudad. Hacia el año 62 ofreció a Nerón devolvérsela a cambio de poder retirarse; Nerón no se lo aceptó, pero Séneca se fue apartando de la corte, y desde ese semirretiro escribe a su amigo Lucilio. Sabía, por tanto, de qué hablaba cuando decía que todo es prestado. Las casas cambian de dueño, las fortunas también, a veces en una sola tarde. El tiempo no se hereda ni se devuelve.
Solo se gasta.