Ejemplar n.º 5 · Horacio
«Aprovecha el día; fíate lo menos posible del mañana.»
Carpe diem, quam minimum credula postero. (latín)
Horacio se lo dice a Leucónoe, una mujer que consulta los cálculos de los astrólogos babilonios para saber cuántos años le quedan. Él le pide que no pregunte, que cuele el vino y que recorte las esperanzas largas, porque mientras hablamos el tiempo envidioso ya ha huido. Carpe no invita a la juerga: es el verbo de quien recoge un fruto o una flor. Hay en el poema una sensatez casi doméstica, de mesa puesta y vino servido, que las camisetas y los tatuajes han perdido por el camino.