Ejemplar n.º 15 · Miguel de Cervantes
«La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos.»
Lo dice don Quijote.
Don Quijote lo dice al salir del castillo de los duques, donde ha pasado días entre banquetes, criados atentos y bebidas enfriadas con nieve. Confiesa a Sancho que, en mitad de aquella abundancia, sentía hambre, porque nada era suyo y todo le obligaba a dar las gracias. Cervantes, que pasó cinco años cautivo en Argel, sabía de qué hablaba. Yo cambié un día las pasarelas por el barro de Luanda y nunca, ni por un segundo, lo lamenté (hay comodidades que pesan más que cualquier fardo).
Algunas jaulas se cierran con cortesía.