Ejemplar n.º 22 · José Martí
«Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.»
La frase forma parte de un párrafo de tono casi militar. Martí dice que no son tiempos para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, y enseguida aclara que habla de las armas del juicio. Es la elegancia de un hombre que conocía las otras: cuatro años después moriría en Dos Ríos, en su primer combate. Hay una coherencia dolorosa en ese final, pero la frase sigue en pie, que era justamente lo que prometía.
Las piedras no pueden decir lo mismo.