Ejemplar n.º 19 · José Martí
«No hay odio de razas, porque no hay razas.»
Martí lo escribió en 1891, en un ensayo que pedía a América conocerse a sí misma antes de imitar a nadie. Nueve palabras que no discuten con el odio: le quitan el suelo. En noviembre de 1992, en el aeropuerto de Luanda, un guardia borracho amenazó con matar al hombre que me acompañaba y le gritó: «Tú no eres angoleño, eres blanco». Lo era, angoleño quiero decir, y un documento lo demostró a tiempo. Pienso a menudo en lo frágil que puede ser un papel frente a una idea equivocada.
Martí tenía razón. Y no basta.